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Pulso Agrario · 5 min read

El ENSO y el Campo Argentino: Cuando el Niño y la Niña Deciden la Cosecha

El ENSO y el Campo Argentino: Cuando el Niño y la Niña Deciden la Cosecha

Hay una pregunta que todo productor se hace antes de arrancar la campaña: ¿cómo va a venir el año? No hablan de política ni de dólar —eso también, claro—, pero lo primero que miran es el cielo. Y en Argentina, el cielo tiene un patrón que se repite, que se puede anticipar, y que tiene nombre propio: el ENSO. Entender este fenómeno es como tener un mapa del tiempo antes de salir de viaje. No garantiza nada, pero te da ventaja.

Qué es el ENSO y por qué al campo le importa tanto

ENSO es la sigla en inglés de El Niño-Oscilación del Sur. En criollo, es un ciclo climático que ocurre en el Océano Pacífico y que afecta el tiempo en buena parte del planeta, incluyendo —y de manera muy directa— a la Argentina. Funciona así: en el Pacífico ecuatorial, la temperatura del agua sube o baja respecto de lo normal. Cuando sube, estamos en fase El Niño. Cuando baja, estamos en La Niña. Y cuando está en equilibrio, le decimos neutro. Suena sencillo, pero las consecuencias de esas décimas de grado en el agua del Pacífico se sienten con toda su fuerza en los lotes de la Pampa Húmeda, en los cañaverales de Tucumán o en los potreros del NEA.

Una diferencia de un grado en el agua del Pacífico puede traducirse en cientos de millones de dólares de diferencia en la cosecha argentina. No es exageración. Es historia documentada.

Qué le hace El Niño al campo argentino

Cuando llega El Niño, la región pampeana tiende a recibir más lluvia de lo habitual, especialmente en primavera y verano. Para el productor que está sembrando soja o maíz, eso puede sonar a buena noticia. Y a veces lo es: años niño suelen asociarse con buenos rindes si las lluvias son moderadas y bien distribuidas. El problema es que El Niño también puede pasarse de la raya. Exceso de humedad en el lote significa suelos anegados, imposibilidad de entrar con la maquinaria, enfermedades fúngicas en el cultivo, y pérdidas que pueden ser enormes.

En el invierno de un año niño, el sur de la provincia de Buenos Aires suele sufrir heladas más tardías, lo que puede ser una ventaja para el trigo, que tiene ventanas de siembra muy ajustadas. Pero en el NOA —Tucumán, Salta, Jujuy— el exceso de lluvias en verano puede arruinar la caña de azúcar o el tabaco. Todo depende del cultivo, la zona, y de cuánto se intensifica el fenómeno.

Qué le hace La Niña al campo argentino

Aquí es donde la cosa se pone más crítica para Argentina, porque La Niña históricamente ha pegado más fuerte y más seguido. Cuando el Pacífico se enfría, la consecuencia directa sobre nuestro país es la sequía. Menos lluvias en la región pampeana, en el NEA, en el litoral. Y eso, para un país que depende de la soja, el maíz, el trigo y el girasol como columna vertebral de su economía, es un golpe durísimo.

La campaña 2022/2023 es el ejemplo más reciente y más doloroso. Fue una temporada de triple La Niña —tres años consecutivos con el fenómeno activo— y la cosecha de soja cayó a niveles que no se veían en décadas. El campo perdió, el Estado perdió retenciones, y la economía entera sintió el sacudón. Se habló de la peor sequía en sesenta años. Los lotes que en temporadas normales rinden cuarenta quintales de soja llegaron a cosechar diez, doce, en los casos más dramáticos nada. Productores que habían apostado fuerte, que habían tomado crédito para comprar semilla y fertilizante, terminaron la campaña en rojo profundo.

Cómo usa el productor esta información hoy

Lo interesante es que el ENSO no es una sorpresa. Se puede anticipar. Organismos como la NOAA de Estados Unidos, el IRI de la Universidad de Columbia, y el Servicio Meteorológico Nacional argentino publican pronósticos estacionales que dicen, con meses de anticipación, si vamos hacia un Niño, una Niña, o un año neutro. El productor moderno mira esos pronósticos antes de tomar decisiones cruciales: cuánto fertilizante comprar, si asegura o no la cosecha, si siembra más maíz temprano —que necesita agua en diciembre— o si privilegia el girasol —que aguanta mejor la falta de lluvias—.

En un pool de siembra, que es cuando varios inversores juntan capital para arrendar campos y sembrar en escala, el análisis del ENSO forma parte del plan de negocios. No alcanza con conocer el precio de la soja en el mercado de Chicago; también hay que entender qué va a hacer el cielo.

La agricultura de precisión también se apoya en esto. Con datos climáticos históricos y pronósticos ENSO, los sistemas de información pueden recomendar qué híbrido de maíz usar según el perfil hídrico esperado, o ajustar las dosis de fertilizante para no desperdiciar insumos en un año que pinta seco.

🌊 Dato Curioso

El nombre "El Niño" lo pusieron pescadores peruanos en el siglo XIX. Notaban que cada ciertos años, alrededor de Navidad, el agua del Pacífico se calentaba y los peces desaparecían. Como coincidía con las fiestas, le llamaron El Niño, en referencia al Niño Jesús. Nadie imaginaba entonces que ese nombre de pescadores del Pacífico iba a terminar siendo la palabra que más escuchan los productores de soja en Córdoba o los arroceros de Corrientes cada vez que empieza una nueva campaña.

✏️ Pregunta de Repaso

¿Cuál de los dos fenómenos —El Niño o La Niña— tiende a ser más perjudicial para la cosecha argentina en términos generales, y por qué? Pensá en qué cultivos se ven más afectados y en qué zonas del país el impacto es mayor.

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← Back to Pulso AgrarioSent Wednesday, May 27, 2026