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Pulso Agrario · 5 min read

El MATBA-ROFEX y los Contratos a Fijar: Cómo el Campo Argentino le Gana al Tiempo

Módulo del Día: El Mercado de Futuros y los Contratos a Fijar

Imaginate que sos productor en la zona de Venado Tuerto, Santa Fe. Tenés 500 hectáreas sembradas de soja y estás en febrero, justo cuando el cultivo todavía está en flor. No sabés si el precio en mayo, cuando vayas a vender, va a estar bien o va a estar para el piso. ¿Qué hacés? ¿Te cruzás de brazos y rezás? No. Usás las herramientas que tiene el mercado argentino para cubrirte. Y acá es donde entra el MATBA-ROFEX, los forwards, y los famosos contratos "a fijar" que escuchás en cualquier charla de productores o en los noticieros agropecuarios.

Empecemos por el principio. El MATBA-ROFEX es el principal mercado de futuros y opciones del agro argentino. MATBA viene de Mercado a Término de Buenos Aires y ROFEX es el Rosario Futures Exchange, y en 2019 se fusionaron en una sola entidad. Ahí se operan contratos de soja, maíz, trigo, girasol y hasta dólar. Cuando escuchás que "la soja para mayo cotiza a 290 dólares la tonelada", eso no es el precio de hoy en el mercado físico: es el precio que el mercado le pone a ese grano que se va a entregar en el futuro. Es básicamente el mercado haciendo una apuesta informada sobre qué va a pasar. Y esa apuesta la podés usar a tu favor.

Ahora bien, ¿cómo funciona esto en la práctica? Un productor que quiere cubrirse puede vender futuros en el MATBA-ROFEX. Eso significa que hoy "traba" un precio para su producción futura. Si la soja para mayo cotiza a 290 dólares y él vende ese contrato, cuando llegue mayo va a cobrar 290 dólares por tonelada, sin importar si el precio subió o bajó. Es como si fueras al almacén y acordaras hoy que el kilo de asado del próximo fin de semana te lo cobran a 5.000 pesos. Si para el viernes el kilo vale 7.000, perdiste la ventaja. Si vale 3.000, ganaste. El productor que vende futuros no especula: se protege.

Pero en Argentina existe una figura muy particular que no se ve igual en otros países del mundo: el contrato "a fijar". Cuando un productor vende su soja o su maíz a una cerealera o exportadora sin acordar todavía el precio, eso es una venta "a fijar" —en la jerga del campo, simplemente "AF". El productor entrega el cereal al silo o al puerto, pero el precio queda pendiente. Puede fijarlo en cualquier momento dentro del plazo que dice el contrato, usando como referencia las posiciones del MATBA-ROFEX. Esto le da una flexibilidad enorme: si hoy entregó pero siente que el precio va a subir en dos meses, espera. Si el mercado baja, fija rápido y se salva de la caída. Es una herramienta tan cotidiana que en los campos del interior escuchás frases como "tengo 500 toneladas de maíz a fijar en la posición abril" con total naturalidad.

El forward es otro instrumento parecido pero diferente. Acá el precio sí se acuerda de antemano, pero la entrega es futura. Es un contrato directo entre el productor y una empresa compradora, sin pasar por el mercado institucional. La ventaja es la certeza: sabés cuánto cobrás y cuándo. La desventaja es que si el precio sube mucho, ya no podés aprovechar esa suba. En el campo argentino, los forwards son muy usados para trigo, porque muchos molinos harineros prefieren asegurarse su abastecimiento comprando antes de que el grano esté listo. Imaginalo como un restaurante que le reserva a su proveedor toda la carne del mes que viene a precio cerrado.

Un tema que no se puede ignorar cuando hablamos de estos mercados es la brecha cambiaria y los tipos de cambio diferenciados. En Argentina, la historia reciente mostró varios "dólares agro" o "dólares soja" que el gobierno implementó para incentivar la liquidación de exportaciones. En esas ventanas, los productores que tenían granos retenidos en sus silos o que tenían contratos a fijar podían liquidar a un tipo de cambio más alto que el oficial. Esto generó movimientos enormes en el mercado: en septiembre de 2022, por ejemplo, con el primer "dólar soja" a 200 pesos, se liquidaron más de 8 millones de toneladas en apenas un mes. Entender cómo el mercado de futuros interactúa con la política cambiaria argentina es fundamental para comprender por qué los productores a veces "retienen" y a veces "liquidan" en masa.

📌 Dato Curioso

El Mercado a Término de Buenos Aires fue fundado en 1907, en pleno auge de la primera globalización agrícola argentina. En esa época, Argentina era uno de los principales exportadores de trigo y maíz del mundo, y los estancieros y cerealistas necesitaban herramientas para fijar precios en un mercado que dependía de cotizaciones en Liverpool o Chicago. Más de un siglo después, la lógica es exactamente la misma: el productor en la Pampa Húmeda sigue mirando Chicago para entender a qué precio va a vender su soja. El mundo cambió, la tecnología cambió, pero la necesidad de cubrirse ante la incertidumbre es tan humana y tan agrícola como siempre.

❓ Pregunta de Repaso

¿Cuál es la diferencia principal entre vender "a fijar" y vender mediante un contrato forward? Pensá en términos de cuándo se acuerda el precio y quién tiene más flexibilidad en cada caso.

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← Back to Pulso AgrarioSent Thursday, May 28, 2026