La Argentina de Ayer · 5 min read
El Cordobazo: el día en que una ciudad le dijo basta a la dictadura
El Cordobazo: el día en que una ciudad le dijo basta a la dictadura
Corría mayo de 1969. Argentina llevaba casi tres años bajo la dictadura del general Juan Carlos Onganía, un hombre que había llegado al poder en 1966 prometiendo orden y modernización. Pero ese "orden" tenía un costo alto: los sindicatos estaban intervenidos, las universidades bajo control militar, y los salarios de los trabajadores no alcanzaban. La bronca venía acumulándose hace tiempo. Y el 29 de mayo de ese año, explotó en Córdoba.
Lo que pasó ese día no fue un simple motín. Fue algo que nadie esperaba de esa magnitud: obreros y estudiantes se unieron en las calles, tomaron barrios enteros de la ciudad, construyeron barricadas, quemaron autos y enfrentaron a la policía durante horas. El gobierno tuvo que mandar al Ejército para recuperar el control. Hubo muertos, heridos y centenares de detenidos. Pero el mensaje había quedado grabado a fuego: la sociedad argentina no estaba dispuesta a aguantar en silencio.
¿Por qué Córdoba y por qué en ese momento?
Para entender el Cordobazo hay que saber que Córdoba no era una ciudad cualquiera. Era el corazón industrial del país fuera de Buenos Aires. Allí estaban las grandes fábricas de autos: IKA-Renault, Fiat, Kaiser. Eso quería decir que había miles de obreros organizados, con sindicatos fuertes y dirigentes que no le tenían miedo a nadie. Dos de esos dirigentes eran Agustín Tosco, del sindicato de la luz y la fuerza, y Elpidio Torres, de los mecánicos. Muy distintos entre sí en ideas políticas, pero los dos decididos a plantarse.
A eso se sumaba una universidad activa y politizada. Los estudiantes venían peleando desde 1968 contra las medidas del gobierno y habían sufrido represión dura. Cuando en mayo del 69 el gobierno eliminó el "sábado inglés" —el medio día libre que los obreros cordobeses tenían los sábados— la furia desbordó. Esa medida parecía pequeña, pero fue la gota que rebasó el vaso. Obreros y estudiantes se juntaron, marcharon juntos, y lo que empezó como una protesta organizada se convirtió en una rebelión popular que duró casi dos días.
Lo que pasó en las calles
La mañana del 29 de mayo las columnas de trabajadores salieron de sus fábricas y se sumaron a los estudiantes en el centro de la ciudad. La policía intentó dispersarlos con gases y balas de goma, pero la gente no retrocedió. El Barrio Clínicas, cerca de la universidad, fue uno de los focos más intensos: los manifestantes levantaron barricadas con adoquines, autos dados vuelta y muebles sacados a la calle. Algunos edificios y comercios vinculados al poder económico fueron incendiados.
Lo más llamativo fue la coordinación entre dos sectores que habitualmente no marchaban juntos. El obrero de la fábrica y el estudiante universitario tenían vidas muy distintas, pero ese día compartían el mismo enemigo y el mismo hartazgo. Esa unidad fue lo que le dio al Cordobazo una fuerza que el gobierno no supo calcular. Para la noche del 29, el centro de Córdoba era una zona de guerra. El Ejército entró el 30 de mayo y recuperó el control, pero el daño político para Onganía era irreparable.
Las consecuencias: nada volvió a ser igual
El Cordobazo no tiró a Onganía de inmediato, pero lo dejó herido de muerte. Un año después, en junio de 1970, los propios militares lo sacaron del poder. La dictadura que parecía sólida como una roca resultó ser mucho más frágil de lo que todos creían.
Pero las consecuencias fueron más profundas que eso. El Cordobazo demostró que la protesta popular podía sacudir al poder. Inspiró movimientos similares en otras ciudades: el Rosariazo, el Tucumanazo, el Viborazo. También fue el caldo de cultivo para que surgieran organizaciones armadas que creyeron que la revolución estaba cerca. No todo lo que vino después fue bueno, ni mucho menos: los años 70 argentinos fueron violentos y trágicos. Pero el Cordobazo fue un punto de quiebre que marcó a toda una generación.
Agustín Tosco, el sindicalista que se convirtió en símbolo de esa lucha, lo resumió de una manera muy simple: los trabajadores y los estudiantes habían demostrado que cuando se unen, el poder tiembla. Tosco murió en 1975, perseguido y enfermo, sin ver lo que vino después. Pero su figura sigue siendo un ícono de esa época.
El dato que casi nadie sabe
Mucha gente cree que el Cordobazo fue un movimiento organizado de antemano con un plan detallado. Pero la verdad es que lo que ocurrió esa tarde superó con creces todo lo que los propios dirigentes sindicales y estudiantiles habían planificado. La marcha estaba prevista, sí, pero nadie esperaba que se convirtiera en lo que se convirtió. Varios de los líderes sindicales quedaron sorprendidos por la dimensión de la rebelión. El Cordobazo fue, en gran parte, una explosión espontánea que tomó por sorpresa a todos: al gobierno, a la policía, y hasta a quienes la habían convocado.
Otro dato curioso: el nombre "Cordobazo" no fue inventado por los protagonistas. Lo acuñaron los medios de comunicación en los días siguientes, tomando como modelo el término "Bogotazo", usado para describir los disturbios en Colombia en 1948 tras el asesinato de Jorge Eliécer Gaitán. La palabra pegó, se quedó, y hoy forma parte del vocabulario histórico argentino.
Pregunta de repaso
¿Por qué la eliminación del "sábado inglés" fue tan importante para desatar el Cordobazo, si parece un motivo menor comparado con todo lo que estaba pasando en el país?
Pensalo así: a veces las grandes rebeliones no estallan por la causa más grande, sino por la que toca más de cerca la vida cotidiana de la gente. ¿Podés pensar en otros ejemplos históricos donde pasó algo parecido?
Enjoyed this?
Subscribe to La Argentina de Ayer and never miss an issue.