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La Argentina de Ayer · 5 min read

El Rodrigazo: el día en que los precios se dispararon y un gobierno se derrumbó

El Rodrigazo: el día en que los precios se dispararon y un gobierno se derrumbó

Hay momentos en la historia argentina en que todo explota de golpe. Junio de 1975 fue uno de esos momentos. En menos de dos semanas, un paquete de medidas económicas desató la bronca de millones de trabajadores, hizo tambalear al gobierno de Isabel Perón y terminó con la renuncia de dos de los funcionarios más poderosos del país. Lo que pasó en esos días se conoce como el Rodrigazo, y es una de las crisis más intensas que vivió la Argentina antes del golpe de Estado de 1976.

¿Qué era el "Rodrigazo" y por qué se llama así?

El nombre viene de Celestino Rodrigo, el ministro de Economía que firmó las medidas que desencadenaron todo. Rodrigo era un hombre cercano a José López Rega, el poderoso secretario de Bienestar Social que por entonces manejaba los hilos del gobierno de Isabel Perón — la viuda de Juan Domingo Perón, que había asumido la presidencia en julio de 1974 tras la muerte de su marido.

El 2 de junio de 1975, Rodrigo anunció un ajuste brutal. Las tarifas de luz, gas y transporte subieron entre un 75% y un 100%. La nafta aumentó casi un 180%. Y los salarios, según el plan original, iban a subir apenas un 38% — es decir, menos de la mitad de lo que subían los servicios básicos. En términos simples: el sueldo de los trabajadores iba a quedar destrozado frente al costo de vida. Una familia que ganaba lo justo para llegar a fin de mes de repente se encontraba con que no le alcanzaba ni para la mitad del mes.

La respuesta de los trabajadores fue inmediata y enorme

Lo que siguió fue histórico. Los sindicatos, que formaban parte del peronismo pero no iban a quedarse quietos frente a semejante golpe al bolsillo, reaccionaron con una fuerza que pocos esperaban. La Confederación General del Trabajo — la CGT, la central sindical más importante del país — convocó a una huelga general para el 27 de junio. Fue un paro masivo, pero lo más llamativo no fue el paro en sí sino lo que pasó antes y durante esos días.

Las bases obreras, los trabajadores de a pie, salieron a la calle con una energía que superó incluso a sus propios dirigentes. En Córdoba, en Buenos Aires, en Rosario, en fábricas y en barrios, la gente marchó, protestó y bloqueó calles. Hubo movilizaciones enormes frente a la Casa Rosada. Los gritos no eran solo contra Rodrigo: también apuntaban directamente a López Rega, el hombre fuerte detrás del gobierno, apodado "el Brujo" por sus vínculos con el esoterismo y por el poder casi secreto que ejercía sobre Isabel.

Isabel Perón en el centro de la tormenta

El gobierno de Isabel Perón ya venía débil. Asumió en una situación de caos: violencia política de grupos guerrilleros como Montoneros y el ERP, una economía que se desmadraba, y una interna feroz dentro del propio peronismo. López Rega era quien realmente tomaba decisiones, y eso le había costado al gobierno el apoyo de amplios sectores.

Frente a la presión de la calle y de los propios sindicatos peronistas, Isabel Perón tomó una decisión que sorprendió a muchos: el 11 de julio de 1975, aceptó las renuncias de Celestino Rodrigo y de José López Rega. El hombre más poderoso del gobierno, el que se había creído intocable, tuvo que irse del país. Se fue primero a España, luego fue detenido años después y terminó procesado por sus vínculos con la Triple A, una organización paraestatal que había asesinado a cientos de personas.

La victoria de los trabajadores fue real pero no alcanzó para estabilizar el país. Isabel continuó gobernando en medio de una crisis permanente hasta que el 24 de marzo de 1976 fue derrocada por un golpe militar. El Rodrigazo había sido una señal clarísima de que el gobierno no podía sostenerse, pero también demostró algo importante: que la movilización popular podía frenar medidas de ajuste y tumbar funcionarios poderosos.

Lo que el Rodrigazo dejó para siempre

Este episodio es clave para entender la Argentina de los años setenta por varias razones. Primero, mostró la enorme fuerza de los sindicatos en esa época: cuando los trabajadores se unían, podían cambiar el rumbo de las cosas. Segundo, dejó en claro que el peronismo no era un bloque monolítico: los mismos sindicatos que sostenían al movimiento peronista se rebelaron contra un gobierno peronista. Tercero, el Rodrigazo aceleró la caída de un gobierno que ya estaba herido, abriendo el camino — sin quererlo — a la dictadura más sangrienta de la historia argentina.

También es un episodio que resuena en la historia económica del país porque las medidas de Rodrigo son un antecedente de lo que se llamaría "shock económico": subir tarifas y precios de un golpe, rápido y fuerte, esperando que el mercado se ordene solo. La respuesta social que generó marcó a fuego la memoria colectiva argentina sobre ese tipo de políticas.

El dato que casi nadie sabe

Celestino Rodrigo era ingeniero, no economista. Se especializaba en obras públicas y no tenía experiencia en política monetaria ni en manejo macroeconómico. Su designación como ministro de Economía en plena crisis fue una decisión de López Rega, que buscaba alguien leal antes que alguien competente. En apenas 49 días en el cargo, Rodrigo logró desestabilizar un gobierno entero y provocar una de las mayores movilizaciones obreras de la historia argentina.

Pregunta de repaso

El Rodrigazo de 1975 terminó con la renuncia de dos funcionarios clave del gobierno de Isabel Perón. ¿Podés nombrar a los dos y explicar, en pocas palabras, qué cargo tenía cada uno?

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