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La Argentina de Ayer · 5 min read

El Pacto Roca-Runciman: cuando Argentina le entregó sus cartas a Gran Bretaña

El Pacto Roca-Runciman: cuando Argentina le entregó sus cartas a Gran Bretaña

Corría el año 1933 y el mundo estaba hecho pedazos. La Gran Depresión de 1929 había golpeado a todos, y Argentina no era la excepción. El país dependía de exportar carne y trigo, sobre todo a Gran Bretaña. Pero los ingleses, en plena crisis, empezaron a priorizar la carne de sus propias colonias — como Australia y Canadá — y amenazaron con cerrarle la puerta a la Argentina. Para los grandes terratenientes argentinos, que vivían de vender ganado al mercado británico, eso era una catástrofe. Entonces el gobierno tomó una decisión que todavía genera debate: mandó una delegación a Londres a negociar un acuerdo comercial. El resultado fue el Pacto Roca-Runciman.

Un acuerdo que sonaba a negocio pero olía a entrega

La delegación argentina la encabezó Julio Argentino Roca (hijo), vicepresidente de la Nación. Del lado británico estaba Walter Runciman, ministro de Comercio del Reino Unido. En mayo de 1933 firmaron el acuerdo y, en teoría, parecía un trato razonable: Gran Bretaña se comprometía a mantener las compras de carne argentina, y Argentina a cambio ofrecía ciertas concesiones. El problema estaba en los detalles, y los detalles eran devastadores.

Argentina se comprometió a reducir los impuestos a los productos británicos, a no cobrarle tasas adicionales al carbón inglés, y a garantizar que las ganancias que las empresas británicas hacían en el país pudieran salir libremente hacia Londres sin restricciones. También se acordó que el manejo de los frigoríficos — donde se faenaba y empacaba la carne — siguiera en manos de empresas extranjeras, casi todas británicas y estadounidenses. En otras palabras, Argentina ponía la vaca, pero los ingleses controlaban todo lo que pasaba después.

¿Qué ganó Argentina? ¿Y qué perdió?

Lo que Argentina ganó fue concreto pero limitado: una cuota mínima garantizada de carne en el mercado británico. Eso le daba cierta seguridad a los productores ganaderos en el corto plazo. Pero lo que perdió fue mucho más profundo. El país resignó capacidad de decidir su propia política económica. No podía subir impuestos a los ingleses, no podía controlar el flujo de divisas que salía del país, y no podía desarrollar una industria frigorífica propia porque el pacto protegía a las empresas extranjeras que ya dominaban el negocio.

El economista e historiador Aldo Ferrer explicó muchas veces que este tipo de acuerdos consolidó lo que él llamaba una "economía dependiente": Argentina producía materias primas, otros las procesaban y se quedaban con la mayor parte del valor. La carne salía en barcos refrigerados ingleses, procesada en frigoríficos ingleses y vendida en mercados controlados por los ingleses. Argentina era el campo grande de alguien más.

La frase que lo dijo todo

Hay una frase que se le atribuye al propio Roca (hijo) durante las negociaciones en Londres. Habría dicho, refiriéndose a Argentina y su relación con Gran Bretaña, que el país era "parte integrante del Imperio Británico". No está del todo claro si la dijo exactamente así o si fue una paráfrasis de lo que expresó, pero lo cierto es que circuló en la prensa de la época y generó un escándalo político enorme. Sus críticos la usaron para acusarlo de haber entregado la soberanía nacional en nombre de los intereses de unos pocos ganaderos ricos.

La oposición en el Congreso fue feroz. El senador Lisandro de la Torre, un político de Santa Fe conocido por su valentía y su lengua afilada, armó una investigación sobre los frigoríficos que destapó irregularidades graves: empresas que evadían impuestos, funcionarios que miraban para otro lado, y negocios turbios que beneficiaban a pocos. El debate se puso tan caliente que en plena sesión del Senado, en 1935, un hombre sacó un arma y mató a un senador aliado de De la Torre. Fue uno de los episodios más dramáticos del Congreso argentino en toda su historia.

Un dato que casi nadie sabe

Lo que muy poca gente sabe es que el Pacto Roca-Runciman tuvo una segunda versión. En 1936, antes de que venciera el original, Argentina y Gran Bretaña firmaron un nuevo acuerdo, conocido como el Pacto Eden-Malbrán. Este segundo pacto fue algo más equilibrado en algunos puntos, pero mantuvo la lógica central del primero: Argentina seguía dependiendo del mercado británico y seguía cediendo condiciones que limitaban su autonomía económica. La historia oficial casi siempre recuerda el primero y olvida el segundo, como si el problema hubiera sido solo ese momento de 1933 y no una política sostenida en el tiempo.

Por qué importa hoy

El Pacto Roca-Runciman se convirtió en un símbolo. Para muchos argentinos, especialmente los que vinieron después con ideas nacionalistas o industrialistas, el pacto representó todo lo que estaba mal en la "Argentina agroexportadora": un modelo donde el país dependía de vender lo que la tierra daba, sin procesar, sin industrializar, sin agregar valor. Cuando Juan Domingo Perón llegó al poder en 1946, una de sus banderas fue exactamente romper con esa lógica y construir una industria nacional. Haya sido exitoso o no en eso es otro debate, pero el punto de partida era siempre el mismo: la crítica a lo que el pacto de 1933 representaba.

Entender el Pacto Roca-Runciman es entender una de las discusiones más largas y no resueltas de la Argentina: ¿cómo hace un país que tiene recursos naturales para no quedarse siempre en el rol de proveedor de materia prima? ¿Cómo se negocia con potencias más grandes sin ceder demasiado? Esas preguntas que se hicieron en 1933 siguen siendo válidas hoy, casi cien años después.

🔍 Dato sorprendente

La delegación argentina que viajó a Londres en 1933 incluía representantes de los grandes frigoríficos extranjeros. Es decir, las mismas empresas que se iban a beneficiar del acuerdo participaron en la negociación del lado argentino. Fue un conflicto de intereses enorme que en su momento casi nadie cuestionó en voz alta.

❓ Pregunta de repaso

¿Cuál fue la principal crítica que se le hizo al Pacto Roca-Runciman y qué senador protagonizó la resistencia más famosa en el Congreso argentino?

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